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20 junio, 2011

fairytale

Nos recibió una anciana recogida, encogida. Nos acompañó por un estrecho pasillo hacia una puerta acristalada de la que no salía luz. Cogió el pomo y lo giró con sumo cuidado. Pronunció unas rápidas palabras en croata y nos miró con un gesto de aprobación. Entramos en silencio.
Detrás de esa puerta se escondía un lugar como de cuento de hadas. Vegetación que teñía las paredes de verde, unos pájaros de colores en jaulas barrocas que nos miraban atentos, sedas que cubrían las ventanas, alfombras persas, jarrones chinos, figurillas de porcelana... todos los rincones lucían decorados. Y ella estaba en medio, acomodada en una silla de ratán con ruedas. El vestido era largo y volátil y escondía unas zapatillas de puntas. Nos preguntó directamente:
- ¿Conocéis a mi hermana? ¿Sabéis dónde está Nina?
Si ella nos lo preguntaba, ¿cómo iba a decirnos dónde podía estar escondida?
Un cuento de hadas que no parecía tener un final feliz...

28 febrero, 2011

No es una, son dos.

No es una, son dos. Nina y su hermana Tina. Como Bonnie & Clyde, como Zipe y Zape, como Hernández y Fernández, como Bombis y Borombis... No es una, son dos.

Dubrovnic nos recibió con luz y con una casa de puerta ancha. Frente a ella nosotras nos mirábamos como reconociéndonos en sus paredes. En el ayuntamiento nos indicaron que registradas con esos mismos apellidos aparecían dos personas, en el mismo tomo, en la misma página... Nina y Tina, hermanas gemelas hijas de un pescador y de una costurera.

El padre traía a la orilla los ejemplares más lustrosos del Adriático y la madre tejía con paciencia los nudos de las redes. Nina y Tina jugaban a imitarse la una a la otra y era como verse en un espejo. Tina canturreaba a todas horas melodías del mar y Nina bailaba a su alrededor de puntillas con un tutú cada una que su madre les tejió con hilo de pescar. Entretenían con su magnífica exhibición a vecinos y contertulios del bar de la esquina y la gente les aplaudía con aprobación y pensaban para sí que todo su talento no zarparía nunca de esa playa y que se ahogaría en la rutina de los días en la ciudad.
A Nina el destino le depararía una vida como la que soñó mientras que a Tina...

Frente al portón de la vieja casa, nos miramos la una a la otra. Bombis y Borombis... como Nina y Tina, como Dupond y Dupont, como Mortadelo y Filemón...

19 febrero, 2011

La perla

Lo que ha pasado hasta ahora (pincha en los enlaces para cotillear más): Nino, un personaje sencillo, renace en el taller de Bombis y Borombis. Se escapa. Va en busca de un amor perdido. Busca a Nina, una trapecista de circo. Bombis y Borombis buscan a Nino y le persiguen en su viaje. Nina vive en un lugar desconocido, apartada del mundo y de Nino. Algo pasó entre ellos que no puede perdonar. En su vagar por ciudades, desesperado, Nino se reencuentra con su pasado, con su familia, con aquellos que le quisieron... y finalmente vuelve al taller, cansado, derrotado. Ahora, Bombis y Borombis le ayudarán en su misión: volver a ver a Nina y pedirle perdón. Empieza el viaje de nuevo.

Cuando dormimos nuestra memoria se acurruca como un bebé en la tripa materna y nos sacudimos de maldades, preocupaciones o disgustos. El sueño es reparador, como la inocencia, como la magia que vive en las mentes infantiles. En esas primeras edades nos sentimos felices y seguros, como si durmiésemos en un nido, como si todavía pudiésemos escuchar el latido de nuestra madre.
Pensamos en esto cuando emprendimos la marcha hacia la ciudad natal de Nina. Si su voluntad era la de alejarse del pasado tormentoso al lado de Nino, quizás el lugar que acunó su infancia podía ser un buen refugio, un envoltorio placentario seguro y lleno de recuerdos felices.

Nina nació cerca del mar, podía escuchar su rumor pausado por la noche y la llegada de los barcos pesqueros. El mar daba de comer a su familia y traía en sus olas noticias de otras culturas. Nina correteó por calles de blanco porte, blanco de Perla; y años más tarde tuvo que ver como esos mismos lugares que la vieron crecer lloraban desgarradamente. Hoy el mar trae de nuevo gentes del mundo que admiran la belleza de la ciudad y sueñan con vivir allí para siempre.

¡Eh! ¿Dónde nació Nina? ¿Nos ayudáis? Un premio le espera al ganador. Lo sortearemos entre las respuestas correctas. Y el sorteo será... prontito, prontito.

24 julio, 2010

Que tinguem sort




















Interrogamos a Nino durante horas. Es imprescindible disponer de todos los detalles geográficos en los que se recreó su relación con Nina para conseguir un cabo suelto del que tirar.
En nuestro mapa unos cuantos puntos destacan en rojo. En rojo corazón. Los visitaremos con ojos atentos. Seguiremos el perfume de violetas que peinaba a Nina, sus piernas rítmicas e interminables. Preguntaremos a los lugareños por sus labios de sonrisa, por su voz de arpa.
Nuestro primer destino es un lugar especial, la primera incursión de Nino en el pasado de su amada, su primer enlace vital.
Nos despedimos de él con ganas de reencontrarlo. Con la piel emocionada de estos días juntos.
Nuevamente separados, nuevamente de viaje.
Que tengamos suerte. Que tinguem sort.

Bombis y Borombis.

22 julio, 2010

y vuelta a empezar

Nino volvió para ser ayudado. Volvió para explicarnos que su día a día era una continua búsqueda del pasado. Intentado hallar a Nina había gastado sus últimas fuerzas y ahora que se sentía flaquear pensaba que nosotras, que le habíamos seguido por todos los rincones del mundo en los que había estado, podíamos echarle una mano. Nosotras, quizás, podíamos rastrear la pista de Nina y dar con ella para que él, para que Nino, reencontrase el perdón y el amor de su estimada.
Nos encandiló su idea, nos halagó que fuésemos nosotras sus colaboradoras y como no, tenerlo cerca y poder retomar el momento en que se marchó de nuestro lado... nos seducía la propuesta, como no.
Aceptamos. Y todo volvió a empezar. Nino, un personaje solitario, solo en el cuadro familiar, solo en la vida, de repente comenzaba de nuevo la partida pero esta vez, con más jugadores colaborando, un nuevo equipo. Más mentes, más posibilidades.

16 septiembre, 2009

El retorno de Nino

... es Nino, efectivamente. Es él.
- ¡Nino! ¡A nuestros brazos! ¡Qué sorpresa! No... no...
- No digáis nada. Os lo contaré todo. ¿Puedo quedarme con vosotras?
Por supuesto que podía quedarse. Nino llegó en una noche estrellada y dió con su relleno de espuma en el taller para decirles a Bombis y Borombis que estaba desesperado, descorazonado, lleno de tristeza. Ellas le escucharon y le sirvieron caldo calentito que le animara las mejillas, y una copa de vino para soltarle el alma. Él les miró a los ojos y les pidió perdón por todo el tiempo en que había estado huyendo y escondiéndose de ellas, viajando por la terra inteira. Tenía un motivo noble: encontrar a su amada. Ellas lo sabían. No cabía la disculpa. Querían ser sus amigas desde la misma noche en que pisó por primera vez el taller. Ellas habían soñado tantas veces con este momento...
Nino dijo que en su juventud se había comportado como un estúpido y que toda su voluntad era reparar los errores del pasado. Los cometidos con Nina, con su madre, con su padre... y claro, con ellas, con Bombis y Borombis.
- ¡Claro que puedes quedarte con nosotras y claro que te perdonamos!
- Gracias... pero he vuelto además porque os necesito... porque vosotras podéis ayudarme a... podéis...
Se sumió en un profundo sueño. Y el nombre de Nina se resbalaba letra a letra de la comisura de sus labios.

19 agosto, 2009

Bombis y Borombis / Nino

El reencuentro con mi madre ha dado verdad a mis recuerdos de infancia. Me ha reconciliado con mi pasado familiar y me ha devuelto la confianza en el amor. Estoy totalmente convencido de mi cruzada para hallar a Nina y confesarle todos los secretos que he callado hasta ahora, todos los sentimientos que ella me ha ofrecido y no he sabido cultivar.
No sé por dónde retomar su búsqueda. Ahora estoy perdido. No tengo pista alguna de su actual paradero, estoy absolutamente despistado.
Aunque creo que sé quiénes podrían darme la información que necesito...
Nino
De nuevo en el taller. Mientras contemplamos unas antiguas fotos de Menina, una antepasada de Nino, recordamos el encuentro con N. Smith que nos ha permitido conocer mejor a Nino y quizás algunos de los motivos que le han llevado a su eterna huída pero ya no sabemos dónde buscarle. Ya no podemos atar ningún cabo que nos lleve hasta él. Nina permanece en paradero desconocido y él, en su incansable marcha, intentará encontrarla sea como sea.
Nosotras ya estamos cansadas y hemos decidido que no vale la pena este vagar por países, por ciudades, llamando a puertas, preguntando en calles y avenidas, en circos... corriendo, hurgando, investigando... El día que Nino quiera volver, encontrará abiertas las puertas de este taller. Si no quiere hacerlo jamás, sólo nos quedará echarle de menos y desearle toda la suerte del mundo.
Bombis y Borombis

31 julio, 2009

Tanino y Los 300

Los 300 es un gran grupo de amigos que se reunen en torno a una afición común por el vino. Es esta pasión la que les lleva a atender al parto de sus propios caldos que después comparten y disfrutan con aquellos que les queremos.
Los 300 viven cada evento vinícola como una gran fiesta, un punto de encuentro en el que conversan, juegan, ríen, beben, comen, bailan y comparten sus horas, sus alegrías y sus pesares, hablan de la vida y de lo intrascendente, cocinan quilos y quilos de carne o preparan paellas gigantescas al calor del fuego improvisado, bailan con propios y extraños y entonan cantos micrófono en ristre, compiten en largas partidas de cartas, aprenden un poco más de los secretos de los vinos y de los cavas, se conocen mejor o se conocen de nuevas. Son vivarachos, divertidos, elocuentes, acogedores y muy generosos.
A nosotras nos han abierto las puertas de su casa y nosotras hemos llevado a Tanino en representación. Ellos le han tratado como si fuese de la familia y él, allí se ha quedado, tan a gusto. Y no nos extraña nada.

22 abril, 2009

la pareja perfecta

- Dos terrones, gracias. Y Bombis sonríe mientras alarga la taza de té a N.Smith para que añada el dulce.
- Verán, queridas, hace años que no veo a mi hijo. Por fortuna, mis hermanos Ninotchka y Zepelinino han contactado con él y me confirman que está bien de salud. Por desgracia mi hijo no ha acudido a mí en estos últimos días... para mí hubiera sido...
- Perdonenos, N.Smith. Nosotras llevamos meses buscándolo y creíamos que si su intención última era reencontrarse con su pasado, ¿qué mejor que hacerlo con su padre al que no ve desde hace tanto tiempo?
- Se han equivocado de llave. La que abre el camino hacia Nino es Lizaminina, mi ex-esposa. Ella y yo nos separamos cuando Nino era un muchacho que correteaba en pantalón corto por el patio. Ella y yo nos habíamos llegado a querer tanto... Nuestros procederes eran dispares. Todo el mundo apostaba poco por nuestro matrimonio y durante el embarazo de Lizaminina, nos reíamos de los tontos desconfiados que no habían dado ni una libra por nuestro amor. Ella trabajó en un cabaret berlinés durante un par de años. Yo la conocí en él, me enamoré de su silueta, de sus largas piernas, de sus pestañas interminables. Días más tarde su sentido del humor y su eterna sonrisa me llevaron de la mano. Hasta que una noche de domingo, recién cumplidos los cuatro años de Nino, ella quiso volver a actuar. Yo al principio accedí sin reparos pero poco a poco empecé a sentir como corría la serpiente de los celos en mí y fui encontrando peros. El malhumor marcó las tardes de función y las noches de estreno. No nos veíamos, no nos queríamos ni ver. Ella intentó por todos los medios demostrarme su incondicional estima pero yo ya estaba lejos, encerrado en una cajita de cemento sin permitir que la verdad penetrase en mí.
La perdí, sí, la perdí. Y mi hijo sintió la huída de su madre como la suya propia. Desde ese día, él también se fue un poco, dolorido por una culpa que no le pertenecía. Hasta el día de hoy sigue vagando con el pasado a cuestas... Snif.
- Y... ¿Dónde vive ahora la madre de Nino? ¿Sabe dónde podríamos encontrarla?
- Lo siento, queridas. Nunca más volví a cruzármela.

16 septiembre, 2008

Bombis y Borombis en De tacones y bolsos

Punto de inflexión en nuestra corta historia bloggera este reportaje nos ha alegrado el día sustancialmente. La generosidad de las palabras de Beatriz, la elección de algunas de nuestras ilustraciones, el apoyo que nos da constantemente a través de sus comentarios y su interés por nuestro personaje, nos llenan de felicidad, nos dan coraje y energía para seguir trabajando, seguir investigando y continuar en este mundo virtual tan lleno de sonrisas, de arte, de ilusión.
Beatriz, bloggera de referencia, ha guiado nuestros pasos desde muy temprano. La conocíamos poco después de haber encontrado a Carolina Parisina y a Nualan y a través de ella, y gracias a la pasión y el buen hacer de sus entregas dedicadas al mundo de la artesanía, nos animamos a generar nuestra propia ventanita y mostrar nuestras inquietudes. Así que ella forma parte de nuestros orígenes, ella está en nuestros cimientos.
Beatriz, gracias una y otra vez.

09 septiembre, 2008

El enfermero

Uno a uno, hemos recorrido los centros sanitarios de la ciudad. En todos hemos mostrado su fotografía demandando por él. La negativa se ha ido sucediendo hasta que hemos conseguido localizar su rastro en el Hospital Botkin.
Igor, un afanado enfermero, nos responde al vuelo, entre termómetro y medicamento.
- Sí, sí. Nino se llama. ¿Se trata del aviador que aterrizó recientemente en la plaza, verdad? El pobre, llegó aquí blanco como un papel, mareado como una sopa. Le ha costado un poco recuperarse, estaba deshidratado y algo desorientado. No paraba de repetir un nombre de mujer...
Al identificarlo, Igor nos ha cubierto de esperanza. ¡Hemos encontrado a Nino!
-Pero no, no, aquí no está. Le dimos el alta esta misma mañana, bastante recuperado, la verdad. Tenía otro color, un brillo en los ojos... ¡y es simpático el tipo! Pocas horas después de volver en sí quiso invitarme a un vodka en la cafetería del hospital. ¿Se lo pueden creer? Menudo bribón... Muy majo, si señor.
¿Cómo? O sea, que por fin logramos dar con él y vuelve a escapársenos en nuestras narices. ¿Se puede tener más mala suerte? Esta persecución empieza a minar nuestras fuerzas. ¿Dónde habrá ido ahora?
- Miren. Nino, aunque bastante restablecido, no ha podido salir por su propio pie del hospital. Sus constantes vitales y su estado nutricional es todavía demasiado pobre. Pero se ha presentado esta mañana una señora emplumada y de porte altivo que ha preguntado por él, filiándose como una pariente lejana con interés de llevarselo a su palacete para cuidarle y atenderle personalmente. Ninotchka creo que dijo que se llamaba... sí, Ninotchka... con un perfume afrutado, fuerte...

Nada, otra vez a indagar. Al menos tenemos un nombre. Sin embargo la ciudad es tan grande...

25 julio, 2008

¡concurso! ¡se busca trapecio!


- Tengo sed, Bombiiiiiis...
- Eres peor que mi hija cuando salimos de casa, Borom. No podemos andar lejos, debió de vivir por esta zona. Está bien, refresquémonos un rato y aprovecharé para ir al lavabo, que no puedo más. Esa taberna parece agradable. Hala!
- (Y tú eres peor que mi madre cuando estás a punto de llegar a algún sitio, Bom) - pensó la amiga.
En cualquier lugar del mundo se pueden encontrar locales muy parecidos, todos con trastos viejos colgando de las paredes, sacos de café o de trigo repartidos como si llevasen allí toda una vida y tuviesen algún sentido, con sus surtidores de cerveza antiguos y el suelo de madera. Aquella taberna de Laussane podía haberse confundido con uno de esos, de no ser por el aire cargado de historias y decenas de años que allí se respiraba. También la mujer que les atendió tendría un millón de años, pero aún se movía con cierta destreza por el que, sin duda, había sido su mundo durante gran parte de su vida.
- Sí, en esa foto de ahí tienen a Henri Dunant, el del bigote, recién llegado de Solferino; aquí se quedó durante un tiempo. Volvió años más tarde a traerme un ejemplar de su libro. Ah, el reloj de cuco lo talló mi padre y todavía puede escucharse perfectamente... ahí tienen, las doce en punto... Edelweiss, edelweiss....
La señora Brunissen siguió hablando mientras nos servía un par de cervezas:
- Mmmm, cuánta gente ha pasado por aquí. Deportistas, políticos, relojeros, carpinteros, pintores, payasos, snobs, la lista es larga. En todas las paredes hay retazos de historias diferentes, curioseen si les apetece. Voy a sentarme un poco.
Marcos atestados de fotografías de tamaño carné, de postales, de servilletas garabateadas, de recortes de periódico y de una colección de carteles de exposiciones, funciones teatrales, muestras de botánica y fiestas populares. También alguno de circos ambulantes.
- Señora Brunissen, ¿y éste de aquí, lo recuerda? - gritó Borombis nerviosa.
- Déjenme pensar... Claro, ¡qué espectáculo tan maravilloso aquel circo! Se alojaron aquí; imagínense estas mesas llenas de payasos, enanos, mujeres barbudas, domadores y trapecistas. Realmente divertido. Venían de Italia, aunque el circo era ruso. ¡Qué trajes, qué colorido! Allí se fueron, a su casa. Y una muchacha, una trapecista, enviada a recoger las últimas pertenencias, me trajo el cartel desde la ciudad en la que se habían instalado. Un encanto.
***
¿Pero dónde? Por casualidad, de nuevo nos encontramos tras la pista de Nina, sin saber exactamente su destino. ¿La habéis visto por las extensas etepas siberianas? Si es así, ayudadnos, os daremos lo que queráis, un sueño hecho dibujo si es necesario (a uno entre todos los que nos guiéis por el buen camino)

08 mayo, 2008

Volare


- ¡Vaya! Sigue como en la vieja postal de Herr Kasse, mágica y bulliciosa plaza.
- Y Nina, ¿seguirá aquí? ¿sabrá algo de Nino, se habrán vuelto a ver después de aquella fiesta?
- Vamos, Borombis, es por aquí.
***
- Gracias, sin azúcar. Como les decía, alguien dejó una escueta nota en mi buzón, proponiendo una cita en la plaza a las doce de la mañana. Me entró la curiosidad y decidí acercarme hasta allí. Al girar la esquina, rápidamente percibí que se trataba de aquel señor cuando mudó su rostro de la expectación a la desilusión más absoluta. Le mostré la nota y él se disculpó por las molestias que me hubiese podido ocasionar. Me contó de su constante búsqueda de Nina y que, tras numerosas pesquisas, había dado con la dirección del apartamento donde ella había vivido en Pádua, el que ahora era mi apartamento. Le comenté lo mismo que a ustedes: según mi casera, la chica que vivía antes en el apartamento, una trapecista encantadora, dejó la ciudad hace bastantes años; su circo se fue hacia el norte, a Suiza, creo.
Es sorprendente, hace años de ésto y, en dos días, me preguntan por esa chica en dos ocasiones.
- Y él, ¿cómo era, qué impresión le dio?
- Estaba cansado, pero me pareció un hombre resuelto y enérgico, elegante también. A pesar de su decepción, mantuvo una amabilidad y una conversación impecables. Tenía los ojos algo tristes, algo soñadores. Me invitó a un trago, charlamos y después me acompañó a casa.

***

Nino casi rozó su sueño. Pero tras la esquina no apareció ella y vio alejarse a sus ilusiones, volando lejos, lejos....

08 abril, 2008

Herr Kasse Federspiel



Disculpen mi abrupta retirada del teléfono. Aquellos tiempos... los creía enterrados.

¡Qué encanto de muchacha!
- "No te preocupes, Kasse, que yo te enviaré todas las ciudades". Habíamos charlado sobre mil parajes y ciudades, de los viajes que nunca podría realizar debido a mi delicado estado, y ella se dedicó siempre a traerme esas ciudades hasta aquí a través de sus postales.
Ésta fue la primera de ellas, aunque no averigüé a dónde había ido a parar por primera vez con aquel circo suyo.
Nino era un buen chico, y ¡cómo la quería! La habría seguido por todas partes, pero aquella noche... Espero les sea de utilidad en su búsqueda.
Atentamente, Herr Kasse, el taquillero.

No debemos perder ni un minuto, Bombis, si logramos saber a dónde fue Nina, tal vez podamos encontrar que fue de Nino.
Tienes razón, Borombis, pero, mira, está borroso; ¿de dónde será esta postal? Parece un mercado. ¡Si alguien nos pudiera echar una mano, daría lo poco que sabemos hacer, nuestra artesanía, un dibujo! Sí...

Entre TODAS las respuestas CORRECTAS sortearemos un dibujo y una pieza con el motivo que escojáis. Fin de plazo: viernes, 18 abril

15 marzo, 2008

La primera pista

Una llamada al taller:
- Buenas tardes. Llamaba porque vi su
"En busca y captura" hace un tiempo y no me atreví... pero ahora... Tengo cosas que contar sobre ese personajillo...
Nos quedamos atónitas con el auricular en la mano.
- Verán, yo trabajé durante largos años como taquillero en una pista de baile muy concurrida. Los domingos por la tarde, la clientela escaseaba y siempre las mismas parejas acudían para cerrar el fin de semana entre foxtrot y valses vieneses. Entre ellas una guapa trapecista de largas piernas que trabajaba en un circo estable acampado a dos calles del salón y que llegaba cogida del brazo de un tipo bien parecido y con aires interesantes. A ella la conocía bien. A él lo vi en diez o doce ocasiones, y juraría que se trata de él. Seguro que es Nino.
¡Arrea! Este señor conocía a Nina. Este señor podía ser el hilo del que tirar
para llegar a encontrar a nuestro amigo escapista. Ni Borombis ni yo podíamos contener nuestra alegría.
- Y díganos... ¿Les ha visto recientemente juntos? ¿Sabe dónde están?
- Lo siento, queridas. Hace años que cerró el salón de baile y... bien... la última vez que les vi, fue en una fiesta de disfraces. Algo pasó esa noche porque ella, vestida de Caperucita Roja, desapareció en mitad de la velada y él, vestido de PIRATA, se quedó sólo. Nunca más volví a ver a Nino.

Locas de curiosidad quisimos preguntarle dónde vivía, saber por dónde empezar a buscar pero entonces escuchamos como colgó el teléfono y nos quedamos sin respuesta.

NINOS

Y Ninos apareció en nuestro taller, revolviéndolo todo: el orden, los colores, las ideas, el tiempo.
Y no había hecho más que empezar...