29 marzo, 2009

En un barrio de Londres de cuyo nombre...

... no logramos acordarnos.
Ninette ha escrito en un papelito la dirección de la madre de Nino y se lo ha entregado hecho una bolita. Nino nunca ha estado en Londres. Tendrá que saber cómo orientarse, en qué barrio puede encontrar la calle... sabe que se trata de un lugar donde florece la intelectualidad...
Bombis y Borombis conocen la profesión de N. Smith, el padre de Nino. Diplomático. ¿Dónde vivirá? La capital inglesa es grande pero seguro que se trata del barrio de las embajadas...
Ni uno ni otras saben que ambos padres viven en el mismo barrio. ¿Casualidad?

¿Les ayudáis? ¿Podéis decirles en qué BARRIO LONDINENSE viven los padres? La foto es una pista.
¿Qué a cambio de qué? Pues entre las respuestas correctas sortearemos una de nuestras creaciones. ¡Animaos!

EL SORTEO SE REALIZARÁ.... ¡EL SÁBADO 4 DE ABRIL!

16 marzo, 2009

Bombis y Borombis en autobús

Bueno, parece que una vez más nuestras intrépidas Bombis y Borombis se hallan tras la pista de Nino. Las últimas palabras de la cuidadora de tía Ninotchka han abierto un camino a recorrer, y será en autobús esta vez. ¿Las véis? Están sentadas al fondo, disfrutando del paisaje y discutiendo sobre banalidades, que si las hormigas muerden, que si cuándo se le echa la sal al huevo frito, que si Galáctica existe o no... Matando el tiempo. El viaje es largo.
En su mochila guardan el arbol genealógico que consiguieron en San Petersburgo y saben que N.Smith, el padre de Nino es inglés. De momento, este autobús les lleva hasta la capital, Londres, y una vez allí, ¡a buscar! Si Nino iba al encuentro de sus orígenes, parece lógico que intente encontrarse con su progenitor, ¿no es así? Pues no es tan fácil porque todos sabemos que Nino a quién intenta localizar ahora es a su madre... ¡Ay! ¡Qué lío!

28 febrero, 2009

Parle-moi de lui

- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Llegó exhausto, con el corazón lleno de costuras y una maleta roída de viajes alrededor de sí mismo.
Me interrogó como un detective a su sospechoso y le respondí sin miedo. Vacié todos los cajones de mi recuerdo y ahora siento que estoy más cerca de él, que nuestra amistad está mejor apuntalada.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le conté que mi tía, su madre, huyó de una casa que se hacía pequeña, de la incomprensión de su marido, de un pasado demasiado forrado de lentejuelas...
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le dije que ella me escribía con una frecuencia matemática. Nunca descuidaba mis cumpleaños ni las fiestas de Navidad y que nos visitábamos una vez al año.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le expliqué que ella estaba envejeciendo triste, con los ojos oscurecidos por la añoranza, con el gesto resignado.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le mentí al decirle que siempre preguntaba por él. Ya no lo hacía, ya había perdido la esperanza de reencontrarlo.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette? ¿Dónde está?

21 febrero, 2009

Ninette

Ninette vive en Montpellier, una hermosa ciudad universitaria del sur de Francia. En ella desarrolla todo su conocimiento de la historia elaborando un largo tratado sobre la sociedad francesa en la época napoleónica. Mantiene una frecuente correspondencia con su hermano Ninoir que reside en la capital y que la visita menos de lo que ambos desearían. Son mellizos y huérfanos desde que cumplieron once años. LizaMinina, madre de Nino y tía materna de los pequeños, se ocupó de ellos en esos terribles momentos de pérdida hasta que pudieron valerse por sí mismos.
Ninette contempla la vida desde la noche. Sus dedos teclean miles de palabras en la antigua máquina de escribir de su padre y su pensamiento razona mejor en las horas de oscuridad. Así da cuerpo al tratado que ha de llevar a las estanterías de todas las bibliotecas de todas las universidades del mundo. Es su sueño. Es su anhelo desde que era estudiante. Pasar a la posteridad histórica gracias a su letra, a su conocimiento.

Ninette todas las noches mira el cielo y contempla las estrellas pues ellas contienen su deseo. En sus destellos brillan sus ojos fatigados por la lectura. Traza una línea imaginaria que las cosa y dibuja una punta de flecha que busque a Nino y le rescate del caos. Ella puede acercarle a su madre, ella puede ser la puerta que se abra hacia la infancia de Nino, el tiempo en el que fueron felices...
Ninette es para Beatriz (De tacones y Bolsos). Beatriz como Ninette, contiene sus deseos en las estrellas y espolvorea con ellas nuestras vidas regalándonos luz. Tejió para nosotras una puerta de entrada a este mundo mágico y brillante que nos ha llevado de nuevo a la niñez más dulce.
Ninette es para ella. Ninette es para tí, Beatriz.

08 febrero, 2009

como un roble

QUERCUS (del latín Quercus, roble o encina, relacionado con el celta Kaërquez; pronúnciese cuercus) es un género de árboles de gran porte por lo general, aunque también se incluyen arbustos.
Miro por la ventana en esta fría tarde y la ventisca arrastra las hojas de las encinas. Desde este refugio en el que me escondo de los brazos de Nino, contemplo las copas de estos magníficos árboles de los que nace un fruto duro, fuerte, la bellota.
Resguardando mis sentimientos en la copa del roble, él no me encontrará. El árbol me protegerá de sus engaños, de sus cantos de sirena.
En otros tiempos, él había sido como un Quercus, noble, fuerte, de gran porte, pero un día... se convirtió en un arbusto, espinoso y esquivo.
Seguiré observando desde la ventana las hojas de aquel árbol que fue.
Nina

30 enero, 2009

Ni pío o The silence

Preguntando aquí y allá árbol genealógico en mano, Bombis y Borombis, logran descubrir que Nino pertenece a una longeva familia de aristócratas rusos que amasaron una fortuna incalculable a lo largo de varias generaciones y que debido a un contratiempo que nadie supo explicarles, acabaron con lo puesto. Nino tenía varios tíos y tíos abuelos que escaparon de la humillación social y sentaron su vida en diversos países. La única tía que todavía vivía en San Petersburgo era Ninotchka, que cuidaba de la mansión familiar como si todavía bailaran por sus salones las parejas más populares de la ciudad o el servicio desfilara con numerosos manjares en bandejas de plata.
Ninotchka les recibió con un silencio en los labios. Bombis y Borombis la vistieron de preguntas acerca de la historia familiar, de Nino y de su posible paradero. Ni pío. Enjoy the silence.
Cerraron el portón de la casa abatidas cuando oyeron un "shhhh" sonoro. La cuidadora de Ninotchka en voz baja les reclamó atención y les dijo que Nino había estado a resguardo en aquella casa y que se marchó en busca de sus orígenes, de sus padres... pero ella no sabía dónde ni de qué forma...
¡Bombis y Borombis sí lo sabían! No sabían nada de la madre pero el padre, N. Smith, vivía en Inglaterra, lo indicaba el árbol.
¡Una gran pista! ¡De viaje otra vez!

25 enero, 2009

El engaño continua

Después de la visita a la bodega de Tanino a mí se me quedaron preguntas dentro. Si Nino era huérfano y de humilde familia, ¿cómo podía su padre ejercer la diplomacia? ¿Desde cuando era huérfano? ¿No es cierto que estos cargos gubernamentales los ocupan personalidades relevantes de un país? Las dudas iban carcomiendo la confianza que le profesaba y me armé de valor, decidí aclarar este asunto de una vez por todas.
Nino se echó a reir.
- ¿Pensabas que te estaba engañando? ¿Que pretendía ocultarte un gran secreto familiar, una fortuna, una herencia...? - Y se rió de nuevo.
- Bueno... yo... a mí no me hace gracia, Nino, qué quieres que te diga...
- No te enfades, mujer. Es culpa mía por no haberte contado antes que...
Y entonces empezó a narrarme la historia. Su padre, un humilde zapatero remendón participó voluntariamente en una guerra mundial como piloto, y fue condecorado al finalizar por su valentía y coraje en varias misiones terriblemente arriesgadas. Salvó vidas y procuró por todos aquellos que lucharon a su lado. El gobierno le otorgó como compensación un cargo de responsabilidad diplomática para que él y su familia pudieran vivir con desahogo... aunque pocos años más tarde, murieran todos menos Nino en un terrible accidente automovilístico y... Nino calló, visiblemente afectado.
Pero ¡ay! No fui capaz de detectar la mentira. En medio de aquellas palabras que no estaban exentas de verdad, se destilaba el engaño, la burla. El embaucador había logrado nuevamente llevarme a su terreno. Y lo odio por ello.

Nina.

10 enero, 2009

Carta a Ninette


Prima Ninette:
Imagino que te sorprenderá sostener esta carta entre tus manos y ver que el remitente soy yo, tu primo materno. El trascurso de estos años silenciosos no ha disminuído mi añoranza hacia ti y tu hermano Ninoir. Mantengo vivo el recuerdo de nuestro último encuentro en casa de mis abuelos paternos en San Petersburgo cuando la familia todavía se mantenía unida aunque ya mis padres no estaban...
Escribo estas líneas emocionadas para informarte de que en estos momentos me hallo en un autobús de largo recorrido que ha de llevarme hasta ti, hasta Montpellier. Partí esta madrugada de San Petersburgo después de visitar a mi tía Ninotchka y de caer en la desesperación por un fracaso amoroso largo de narrar epistolarmente.
Deseo no molestarte en exceso y sé que esta visita inesperada quizás pueda incomodarte. Si así fuese, te pido por favor que no dudes en señalármelo y me marcharé, pero... Ninette, tu y yo siempre hemos sido cómplices en tantas cosas... me has sabido comprender, has sufrido la separación de mis padres a través de mí y conoces a mi madre, sus motivos... Debo pedirte que me ayudes, que me des luz, que seas, otra vez, un bastón con el que poder caminar derecho y tomar nuevamente el rumbo de mi historia, de mi pasado y mi futuro.
Nos veremos pronto, pues.
Afectuosamente,
Tu primo Nino.

09 enero, 2009

La edad de nieve II


Las ciudades se inundan de nieve. Es el mejor momento para recordar este post antiguo.
Con vuestro permiso...

Los lunares llegaron sin avisar. Una pequeña comitiva de tímidos puntitos blancos dio paso, en cuestión de horas, a un cambio de vestuario de la ciudad. Se vistió de hielo esponjoso, cubrió bancos, calles, aceras, estatuas, puentes y tejados para que nada nos distrajera... así podríamos admirarla a ella, a la ciudad, sin usarla, sin vivirla. Todo se detuvo para que pudiésemos mirarla.Y en esa quietud, tan excepcional en estas tierras, empezamos a medirnos en otra escala. Preguntad a cualquiera de por aquí... ¿que edad de nieve tienes?

24 diciembre, 2008

El árbol genealógico

Ni una ni otra saben dónde mirar, dónde preguntar, dónde buscar. La última pista, el circo de San Petersburgo, se ha esfumado delante de sus narices. Ni la amabilidad del director de pista ni la belleza de los colores de la carpa han conseguido levantarles el ánimo.
Bombis y Borombis están perdidas. El rastro de Nina se difumina al llegar a esta ciudad de frío y nieve. Sólo saben que él también ha estado aquí, que ha sido internado en el hospital y que alguien se lo llevó casi a hurtadillas.

El registro de San Petersburgo se viste en un edificio antiguo y colmado de grandes estanterías roídas por los años. Una amable funcionaria con gafas les ayuda a llegar hasta la letra N. Con dedos veloces hurga entre decenas de carpetas y sus códigos de barras respectivos. Inspecciona con vocación notarial hasta que alza un sobre amarillento y arrugado del que extrae una cartulina sorprendentemente bien conservada a tenor de cómo se halla el continente.
- Aquí está su pista, señoritas. El árbol genealógico de la familia del tal ... Nino, ¿verdad?

En las manos de Bombis y Borombis está una nueva madeja de enredo, un nuevo aliento, el principio de otro rompecabezas familiar.

20 diciembre, 2008

Montpellier

Efectivamente, la ciudad de Ninette es MONTPELLIER. Sagazmente habéis logrado llegar hasta ella y así darle paso a Nino, que al reencontrarse con su prima abrirá el camino que le acercará a su madre.

Mil y mil gracias a tod@s l@s participantes y enhorabuena a tod@s aquell@s que habéis adivinado la ciudad.

Entre todas las respuestas ganadoras, hemos encontrado la premiada. Una mano bastante inocente ha escogido a ciegas uno de los papelillos doblados con el nombre de cada acertante. (pinchad en la foto para ampliar)

Y el premio es para... LUY. ¡Felicidades!

Aquí está tu premio: una de nuestras ilustraciones y un eninamorado en broche. Deseamos que te guste.


14 diciembre, 2008

La ciudad de Ninette

Sumido en la tristeza, Nino está convencido que no va poder reencontrarse con su amada nunca más. No alcanza a conocer cuál es el dolor tan intenso que le causó la noche que le confesó que él no era quién decía ser. Y no entiende por qué se esconde tanto, por qué se niega a perdonarle, a volver a verle. Ya no entiende nada.
La vida de Nino está mutilada desde que su madre se fue de casa cuando él todavía llevaba pantalón corto. Su padre, N.Smith, vivió la soledad como un castigo y él se crió en un internado inglés en el que aprendió a disimular la pena. El ejercicio de la diplomacia, al igual que su padre, fue el refugio de Nino cuando empezó a crecerle el bigote, y hasta que vio a Nina por primera vez no supo entender porqué su padre se había transformado en un ser taciturno y sombrío. Su padre echaba de menos a su madre, Lizzaminina, con el ansia de la fiebre, así como él ahora deseaba encontrar a Nina con la misma fuerza.
La maraña de sentimientos y desencuentros que tenía en su pálido interior bien podían empezar a deshacerse si buscaba el hilo del que tirar. Quizás si Nino encontraba a su madre y conocía los porqués de su marcha, entendería algo más de sí mismo y de su propia vida. Pero, ¿dónde vivía ahora su madre?
Sólo una persona podía ayudarle. Su prima hermana materna, la francesa Ninette. Nino sabía que Ninette tenía contacto con su madre y ella podría ayudarle....

¡ATENCIÓN! ¡CONCURSO-SORTEO!
¿Dónde vive Ninette? Si acertáis la ciudad seréis seleccionadas para formar parte de un sorteo en el que vamos a regalar dos de nuestras creaciones a el/la premiado/a.
Los objetos sorteados aparecerán como por arte de biribirloque con el nombre del/la ganador/a en su debido momento.
Tenéis tiempo hasta el próximo viernes día 19.
¡ÁNIMO! ¡NINO OS NECESITA!

09 diciembre, 2008

El cielo sobre mí

Arranqué a andar con ánimo pausado, la moral arrastrando como una escoba, los ojos pegados al suelo y sobre mi cabeza, una nube que anunciaba nieve. Levanté los ojos hacia ella un segundo y contemplé ese conjunto de humedad y frío que de un momento a otro iba a descargar sobre mi desgracia.
Empezó a nevar. Me quedé quieto esperando helarme, confundirme con el blanco que iba posándose sobre los bancos del parque, sobre los arbustos, sobre los toldos de las tiendas. Al fin y al cabo, me sentía frío por dentro, como un témpano.
Toda esperanza de encontrar a Nina había desaparecido entre las palabras del director de circo. Nadie sabía dónde estaba ella, nadie conocía hacia dónde se fue por última vez, nadie podía darme una referencia... Y a mí no me quedaban fuerzas para continuar la búsqueda, para seguir tirando del hilo del anhelo...
Y aquí estoy, vencido por el temporal, sentado frente a una cálida taza de caldo, en una cafetería de un barrio de esta ciudad de la que vengo, de la que viene mi familia... ¿Pero qué familia? Si no he sido capaz ni de encontrar a mi madre... ¿Cómo voy a encontrar a Nina?

Nino

01 diciembre, 2008

En los 300

Recuerdo una de nuestras últimas tardes juntos. Por aquellos días, yo tenía ya la sospecha que Nino me pediría en matrimonio durante el baile de disfraces. Quise mantener mi intuición en silencio y esperaba impaciente que llegara el día.
Era un martes por la tarde. Yo no tenía función y él había pedido libre el día en la imprenta.
Me explicó que muy cerca de nuestra ciudad tenía un buen amigo enólogo que poseía una bodega y unas viñas de las que nacía un estupendo vino a punto de romper el mercado.
Tanino nos acogió en sus instalaciones con todo el cariño que desprendía hacia Nino. Eran amigos desde hacía mucho, eso se notoba. La bodega, LOS TRESCIENTOS, tenía un recogido espacio con un par de bancos de madera y una larga mesa en la que se celebraban comidas para visitantes. Tanino nos ofreció una copa de su vino joven recién fermentado y luego, un crianza con sabor a cereza y ciruela... y otra copa, y otra... Y Nino cada vez hablaba con más fluidez, con más alegría. Tanino sonreía y yo les observaba. Estaban tan cómodos, parecía que se conocían tanto... Entonces, una frase de Tanino cayó sobre la mesa como un plomo.
-... y te acuerdas de cuando a tu padre le nombraron embajador de...
A mí se me helaron las mejillas. ¿Pero no era Nino un joven sin familia, humilde y sin pedigrí?

Nina

22 noviembre, 2008

la mansión o el punto de inflexión

De abajo a arriba. De izquierda a derecha: Renina, Joenino, Ninovsky, trillizas Nanoní, Arianina. Ninoyork, Ninoir, Dr. Ninitis, Nino, Ninette, Capucinino. Ninov, Ninova, Zepelinino, Ninotchka, N.Smith, Capucinina. Billy el Nino, Wyninona, Chinina, Chinino.
En las ventanas: Ninordomo, Nina de llaves


¡Sonrían! Digan: ¡Patataaaaa! ¡Flash! Estupendos, quedaron estupendos...

Ahí están, la familia casi al completo. El bisabuelo Ninovsky consiguió reunir a la mayoría de sus miembros para celebrar su tropecientos cumpleaños. El general Capitatino estaba en campaña militar y la madre de Nino... Parecen felices en la foto, ¿verdad? Nadie diría que el fin de la opulencia estaba cerca y que la separación de los padres de Nino era sólo el inicio del gran declive. Mirad a N.Smith, el padre de nuestro protagonista, serio, alicaído, mira de reojo a Ninoir y Ninette, los sobrinos de su ex-mujer, los primos huérfanos franceses de Nino, que se acercaron a San Petersburgo para visitarles de nuevo. Y los tíos Billy el Nino y Wyninona con sus hijos, que viajaron desde el lejano oeste para la ocasión. Y el tío Dr. Ninitis, con su monóculo miope mirando a todas partes. Y la tía Capucinina con su marido y su pequeña, que casualmente estaba representando Turandot en el teatro de la ciudad. Y los tíos abuelos llegados desde el lejano oriente, siempre con su gesto amable...
¡Mirad en las ventanas! Ellos también estaban allí... Quién hubiese dicho que años más tarde...
Ese día, hincharon globos, comieron en el jardín, jugaron a la gallinita ciega, bailaron ampulosos valses, corretearon por la mansión y pasearon por las calles de San Petersburgo. Se escucharon confidencias detrás de las puertas y risas ahogadas en algún escobero. Viandas, pescados frescos, deliciosas frutas y pasteles de sabores se sirvieron con esmero y siguiendo el protocolo establecido. El homenajeado pronunció un discurso emotivo que arrancó alguna lagrimilla entre los concurrentes. Se desearon felicidad mutua y brindaron con champagne para sellar un dia irrepetible. El último de ellos.

11 noviembre, 2008

Por un pelo

Nino llega a la carpa del circo. Llama a las puertas de las caravanas y espera ver las piernas de la trapecista de sus sueños asomar pero por lo contrario, el director del circo, responde a su llamada. Le invita a pasar, le ofrecé un café y le mira con tristeza detrás de esas gafas rojas.
- Siento decirle que Nina nos dejó hace un tiempo. Vino a despedirse de mí, estuvo sentada en el mismo lugar que usted ocupa y con ojos llorosos me informó de que abandonaba el circo. Se fue sin rumbo fijo. No hemos sabido más de ella. Ni una carta, ni una postal, ni un telegrama... Nada. Algo había en su interior que no le daba paz. No sé más, lo siento.

Bombis y Borombis llegan a la carpa del circo. El director, da las últimas instrucciones a los domadores de fieras en el ensayo general del espectáculo que se va a estrenar esta noche. Si encuentran a Nina en el circo, quizás pueda decirles quién puede haberse llevado a Nino del hospital.
- Siento decirles que Nina nos dejó hace un tiempo. Vino a despedirse de mí, estuvo sentada en el mismo lugar que ustedes ocupan y...

Unos minutos separan ambas conversaciones.
¡Destino malvado! ¡Por poco!
¿Y ahora qué? ¿Ahora dónde?

01 noviembre, 2008

En recuperación

Despierto y la luz de la mañana rusa invade la habitación. Una manta peluda y cálida me mantiene en temperatura. Sigo sus arrugas y distingo a mis pies una silueta abrigada. Se trata de mi tía, es mi tía Ninotchka, hermana de mi padre y cuidadora de la casa familiar en San Petersburgo. Con las prisas del viaje en zepelín olvidé que ella residia en la ciudad. ¡Qué falta de tacto la mía! Que tenga que verme en estas circunstancias... La miro pero no acierto a pronunciar ni una sola palabra.
Ella, con su abrigo morado y sus plumas al cuello, sostiene en la mano un tazón de caldo. Se acerca a mí, posa su esbelto y maduro cuerpecito a mi lado. Cubre una cuchara con el líquido calentito, sopla sobre él para que no me queme la faringe y me lo acerca a la boca. Siento que soy un niño en pantalón corto que juega en el jardín de la mansión familiar con los primos franceses, con mi padre, con mi... Cierro los ojos y dejo que Ninotchka me alimente. Oigo su voz suave que me tranquiliza, que me cuenta que me mareé durante el viaje en el cacharro de tío Zepelinino, que me deshidraté y desnutrí sin darme cuenta, que la recuperación en el hospital fue corta y que aquí en su casa me han tratado como un rey y que ahora que voy tomando consciencia del tiempo quizás podría pasar unos días con ella, que me ha echado de menos, que estoy muy cambiado, que...
Sólo puedo sonreir. Quiero irme, me iré, tengo que encontrar a Nina. Lo siento tía Ninotchka. Sólo puedo sonreir. No me salen las palabras. Me escaparé esta noche cuando ella descanse en su alcoba. No alcancé a buscar a Nina en su circo... Seguro que estará allí. Esta vez la veré. Esta vez sí.

Nino

25 octubre, 2008

Recapitulando

¡Atención! La historia está a punto de dar un vuelco importante pero antes, desde el taller, queremos mandar una sinopsis sobre el devenir de los acontecimientos hasta la fecha. Ahí va:
Bombis y Borombis sacaron a Nino de un tarro de tinta y quisieron presentarlo en sociedad desde su taller. Bajo la atenta mirada de cámaras y focos, Nino se fuga sin dar motivos. Ellas, abatidas, ven como el personaje va dando pistas de su recorrido vital sin aclarar su paradero ni el porqué de su huída. Él, sólo por estos mundos, siente flaquear sus fuerzas, sabe que debe reencontrarse con su pasado pero no sabe cómo.
Ellas reciben una llamada al taller de un señor que dice haber conocido a Nino cuando este vivía en Konstanz y tenía una novia trapecista con la que rompió. Bombis y Borombis ven un camino abierto: si encuentran a la novia, Nina, quizás puedan dar con él. Nino sabe que su destino está con su amada, recuperar el tiempo perdido, pero no sabe dónde vive ahora. Bombis y Borombis persiguen a Nino que persigue a Nina a su vez. Ella está en paradero desconocido y desde allí nos cuenta su triste desengaño con Nino cuando vivían en Konstanz: Nino dijo ser un hombre humilde y trabajador y en realidad se descubrió como un diplomático de rancio abolengo que utilizó a Nina para contactar con la sociedad alemana de la época.
Nos adentramos en las pesquisas de Bombis y Borombis que les llevan a diferentes capitales europeas por las que ha ido pasando el circo en el que Nina trabajaba: Konstanz, Laussane, San Petersburgo... En ninguna de ellas la encuentran pero siempre consiguen un nuevo hilo del que tirar.
Conocemos los devaneos de Nino por las mismas capitales en busca de su antiguo amor y picoteamos su pasado a través de sus pensamientos cuando era un joven estudiante, cuando se escribía con su tío Zepelinino que le aconsejó acerca del amor, cuando conoció a Nina y la vió en el circo por primera vez...
Llegados a este punto, Nina sigue en su lugar de retiro y nos desvela detalles de su relación pasada. Nino está convaleciente de su accidente de zepelin en casa de la tía Ninotchka. Bombis y Borombis están en San Petersburgo, muy cerca de Nino.
Pasado y presente se entrelazan en la narración de esta historia amoroso-detectivesca que nos va conduciendo hacia un punto de inflexión.
¿Lograrán encontrase Bombis y Borombis con Nino? ¿Será Nina capaz de perdonar alguna vez a Nino? ¿Qué otras historias del pasado irán completando este enrevesado puzle familiar?

15 octubre, 2008

El orígen de la mentira

Casi un año después de haber tropezado una tarde de domingo, Nino y yo lucíamos una relación espléndida, salpicada de cortas excursiones a nuestro lugar secreto.
Todos los días disfrutábamos de un tiempo juntos antes de retirarnos a cenar.
Aunque sabía que él sentía por mí algo intenso, dudaba de sus planes de futuro conmigo. Yo no evitaba darle cuerda a mi romanticismo e imaginarme a su lado en una pequeña casita en el campo, con nuestros pequeños jugando al aire libre... Él, en cambio, nunca hablaba de lo venidero, nunca fantaseaba con una vida en común, ni tan solo parecía interesado en enseñarme la habitación alquilada en la que vivía.
Vagamente había querido explicarme que trabajaba en un periódico y que se encargaba de cargar de tinta los tarros de los redactores, entregar el correo y llevar paquetes de un lado a otro de la ciudad. Es cierto que sus dedos confesaban siempre una ligera huella negruzca que nunca logró manchar las caricias que me ofrecían.
Nino decía que su sueldo era escaso pero suficiente para la vida en soledad. No tenía familia apenas. Huérfano de padres, sólo un tío le carteaba, un tío inventor que vivía en Suiza.
Pasaban los días y poco a poco caí en la cuenta que Nino había mantenido un cerco de seguridad entorno a su intimidad: su casa, su familia, su trabajo... Me mosqueé, la verdad, y resuelta le exigí que mostrase su compromiso de alguna forma. Debí asustarle pues pocos días después me anunció la llegada de Zepelinino, su tío suizo, que pasaría unos días en Konstanz por asuntos de negocios y quería presentarme como su novia. ¡Por fin!
Nina

10 octubre, 2008

The secret garden

Llevábamos dos meses viéndonos. Después de la función él me venía a buscar con su bicicleta y me acomodaba en una sillita de mimbre que había instalado delante del sillín para que mis paseos a dos ruedas fuesen más cómodos. Me acompañaba a casa y de camino parábamos en un pequeño café a tomar un chocolate caliente y a mirarnos al amparo de su aroma. Los primeros días fueron tímidos pero después de dos semanas de recato Nino se atrevió a cogerme de la mano. Desde entonces, entrelazabamos los dedos y hacíamos equilibrismos con la cucharilla para ir sorbiendo la delicia azucarada que nos servían por un precio modesto. Siempre invitaba él y estaba convencida que ese gasto había aumentado sus apuros para pagar el alquiler.
Un sábado en el que no tuve función, a primera hora de la mañana se presentó en mi apartamento. Me vendó los ojos con un pañuelo de algodón recién planchado y me acompañó a mi trono de mimbre. Pedaleó durante un largo rato en el que no cesó de darme conversación. No quería desvelar nuestro destino. Dijo que era un lugar único que sólo él conocía y que deseaba compartirlo conmigo.
Al llegar, me desnudó los ojos y frente a mí, un paraje acogedor se ofrecía. Campo, flores, árboles frutales, pájaros y rayos de sol se asomaban para saludarme y presentarme sus verdes, rojos, amarillos y naranjas.
Alegría en las manos de Nino que asió un pedacito de paraíso para regalarmelo.

Nina

NINOS

Y Ninos apareció en nuestro taller, revolviéndolo todo: el orden, los colores, las ideas, el tiempo.
Y no había hecho más que empezar...