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28 febrero, 2011

No es una, son dos.

No es una, son dos. Nina y su hermana Tina. Como Bonnie & Clyde, como Zipe y Zape, como Hernández y Fernández, como Bombis y Borombis... No es una, son dos.

Dubrovnic nos recibió con luz y con una casa de puerta ancha. Frente a ella nosotras nos mirábamos como reconociéndonos en sus paredes. En el ayuntamiento nos indicaron que registradas con esos mismos apellidos aparecían dos personas, en el mismo tomo, en la misma página... Nina y Tina, hermanas gemelas hijas de un pescador y de una costurera.

El padre traía a la orilla los ejemplares más lustrosos del Adriático y la madre tejía con paciencia los nudos de las redes. Nina y Tina jugaban a imitarse la una a la otra y era como verse en un espejo. Tina canturreaba a todas horas melodías del mar y Nina bailaba a su alrededor de puntillas con un tutú cada una que su madre les tejió con hilo de pescar. Entretenían con su magnífica exhibición a vecinos y contertulios del bar de la esquina y la gente les aplaudía con aprobación y pensaban para sí que todo su talento no zarparía nunca de esa playa y que se ahogaría en la rutina de los días en la ciudad.
A Nina el destino le depararía una vida como la que soñó mientras que a Tina...

Frente al portón de la vieja casa, nos miramos la una a la otra. Bombis y Borombis... como Nina y Tina, como Dupond y Dupont, como Mortadelo y Filemón...

24 julio, 2010

Que tinguem sort




















Interrogamos a Nino durante horas. Es imprescindible disponer de todos los detalles geográficos en los que se recreó su relación con Nina para conseguir un cabo suelto del que tirar.
En nuestro mapa unos cuantos puntos destacan en rojo. En rojo corazón. Los visitaremos con ojos atentos. Seguiremos el perfume de violetas que peinaba a Nina, sus piernas rítmicas e interminables. Preguntaremos a los lugareños por sus labios de sonrisa, por su voz de arpa.
Nuestro primer destino es un lugar especial, la primera incursión de Nino en el pasado de su amada, su primer enlace vital.
Nos despedimos de él con ganas de reencontrarlo. Con la piel emocionada de estos días juntos.
Nuevamente separados, nuevamente de viaje.
Que tengamos suerte. Que tinguem sort.

Bombis y Borombis.

13 enero, 2010

nuestras navidades


De un año a otro, no recordaba prácticamente ninguno de los nombres
de todas ellas y los lugares y palacios en los que habían vivido.
Lo que jamás he olvidado son sus vestidos, todos tan elegantes y festivos.
A mi madre llegaron a regalarle uno, parecía que la habían incluido en la
familia: una cabaretera con un traje de etiqueta, con un vestido que
había pertenecido a la realeza. Pero el hábito no hace al monje,
seguían pensando en el círculo de la familia de mi padre, y ella podía percibirlo.
¡Pero cómo lucían los encajes en su cuerpo grácil y natural!
Cierro los ojos y puedo verla, con una flor al cuello, bajando la escalera que
llevaba
al salón donde esperaba la mesa magnífica y la vajilla de porcelana
para la cena
de Nochebuena... Todas la navidades repasábamos las fotos de
la familia, y ellas, las
MeNinas, en pequeños lienzos, también nos observaban
a nosotros.

¿Podré volver a casa de mis abuelos y retomar esa tradición, acompañado
de quienes quiero? Menos mal que mis nuevas amigas lo desean tanto como yo
y han prometido ayudarme...

31 octubre, 2009

Puertas Abiertas en La Maison, La Linterna Roja, La Intrusa y El beso

En nuestro taller se ultiman los detalles. Las Meninas están retocándose los trajes y empolvándose la nariz, colocan sus plumas en cajas de sombreros y sus invisibles zapatos agrupados por colores. Los Eninamorados sólo cargan con su corazón relleno de un amor indivisible y nervioso pues saben que van a estar expuestos a muchos pares de ojos de los que enamorarse. El enfermero Igor está dispuesto a atender a quien lo necesite: píldoras antigriposas, jarabes contra el calor, cataplasmas de sonrisas... lo que convenga, dice. El Nino con la tripa llena de hilos sale por primera vez del taller, es nuevo en esto de los viajes colectivos y está un pelín asustado pues cree que quizás no se le acepte por ser distinto. Ninotchka se abriga mucho y en Madrid está el tiempo muy veraniego. Ya veremos si no tendrá que dejarse las plumas en el vestidor. Y Ninette... está atenta a todos y a todo, pendiente de que nadie se deje nada, de que todos se coloquen en sus puestos, que no se arruguen, que se vistan bien... Examina las cadenas de los colgantes, que de tan nuevas como son no se ponen de acuerdo y se enredan entre ellas.
Este fin de semana, desde el viernes 6 hasta el domingo 8 por la tarde podréis encontrarles a todos juntos saludándoos en El Atelier de la Maison (C/ Valverde, 29). No serán los únicos. Otros diseños, otras creaciones les harán compañía en El Atelier, en la La Linterna Roja (C/ Ballesta, 4 ), en El Beso (C/ Loreto y Chicote, 9) y en La Intrusa (C/ Ballesta, 10 ).
Miradlos... Ahí están algunos de ellos posando...



¿Y estos? ¿De dónde han salido? ¿Se han escapado del zoo o vienen de la selva?

19 agosto, 2009

Bombis y Borombis / Nino

El reencuentro con mi madre ha dado verdad a mis recuerdos de infancia. Me ha reconciliado con mi pasado familiar y me ha devuelto la confianza en el amor. Estoy totalmente convencido de mi cruzada para hallar a Nina y confesarle todos los secretos que he callado hasta ahora, todos los sentimientos que ella me ha ofrecido y no he sabido cultivar.
No sé por dónde retomar su búsqueda. Ahora estoy perdido. No tengo pista alguna de su actual paradero, estoy absolutamente despistado.
Aunque creo que sé quiénes podrían darme la información que necesito...
Nino
De nuevo en el taller. Mientras contemplamos unas antiguas fotos de Menina, una antepasada de Nino, recordamos el encuentro con N. Smith que nos ha permitido conocer mejor a Nino y quizás algunos de los motivos que le han llevado a su eterna huída pero ya no sabemos dónde buscarle. Ya no podemos atar ningún cabo que nos lleve hasta él. Nina permanece en paradero desconocido y él, en su incansable marcha, intentará encontrarla sea como sea.
Nosotras ya estamos cansadas y hemos decidido que no vale la pena este vagar por países, por ciudades, llamando a puertas, preguntando en calles y avenidas, en circos... corriendo, hurgando, investigando... El día que Nino quiera volver, encontrará abiertas las puertas de este taller. Si no quiere hacerlo jamás, sólo nos quedará echarle de menos y desearle toda la suerte del mundo.
Bombis y Borombis

03 agosto, 2009

Artistas con Corazón

El mundo de Nino es un mundo de gominola, azucarado y tierno. Es un universo de sentimientos emergentes que confluyen en un texto, en una fotografía, en un gesto, en un montón de manos artistas que laten a la vez para conseguir traer un poco de paz a todos los que la necesitan.
Nosotras tenemos en el taller una princesita de la corte, una Menina que ondea sus faldones por los jardines de palacio. Ha decidido subirse a un tren de largo recorrido que le lleva hasta el mismo corazón de este mundo de gominola, hasta Torrelavega. Se lleva de la mano a Piotr el payaso que no para de regalar besos y mec-mecs de su nariz roja por allá donde pasa. Les siguen con las maletas Igor el enfermero ruso que es el encargado de la intendencia del viaje y Eninamorado al que le han salido los colores en los mofletes al pensar que pronto va a encontrarse con Elia... Todos juntos llegarán a su destino para formar parte del gran conjunto de amigos que viajan desde todos los lugares del mundo de gominola para ayudarnos a todos a entender y cuidar de aquellos que enferman y se quieren curar.
Desde nuestro taller partieron de noche y en silencio unos lienzos que...
Continuará...

09 abril, 2009

N. Smith

Atractivo, apuesto, inteligente e ingenioso, N. Smith es el galán por excelencia. Un perfecto sir inglés. Vive en el barrio de Bloomsbury, en un apartamento en Russell Square desde el que contempla el ir y venir de los turistas. Trabaja para la embajada inglesa como alto funcionario y actualmente no comparte sus rutinas con nadie. Recibe cartas periódicamente de sus hermanos repartidos por el mundo, que le narran sus respectivas peripecias vitales.
Desde hace un porrón de años no habla con su ex-esposa, Lizaminina, que le abandonó por el cabaret cuando su hijo todavía no se cordaba los zapatos.
Nino, su único hijo, vaga por el mundo intentando reparar una culpa compartida. Sí, él, su padre, también lleva la responsabilidad de su desgracia a cuestas. Todas las mañanas lee el periódico esperando saber algo sobre su paradero. Todas las noches se duerme con el recuerdo del niño que fue, correteando por las calles de Londres, en pantalón corto y con la sonrisa en los ojos.


N. Smith es de Iban Barrenetxea por su perfecto inglés, por Austen y por el five o'clock, el bombín y los autobuses rojos. Pero por encima de todos los tópicos, por su sabor, por su trazo, por cariño en dosis, por su genio ilustrador. N. Smith es Iban Barrenetxea.

28 febrero, 2009

Parle-moi de lui

- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Llegó exhausto, con el corazón lleno de costuras y una maleta roída de viajes alrededor de sí mismo.
Me interrogó como un detective a su sospechoso y le respondí sin miedo. Vacié todos los cajones de mi recuerdo y ahora siento que estoy más cerca de él, que nuestra amistad está mejor apuntalada.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le conté que mi tía, su madre, huyó de una casa que se hacía pequeña, de la incomprensión de su marido, de un pasado demasiado forrado de lentejuelas...
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le dije que ella me escribía con una frecuencia matemática. Nunca descuidaba mis cumpleaños ni las fiestas de Navidad y que nos visitábamos una vez al año.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le expliqué que ella estaba envejeciendo triste, con los ojos oscurecidos por la añoranza, con el gesto resignado.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette?
Le mentí al decirle que siempre preguntaba por él. Ya no lo hacía, ya había perdido la esperanza de reencontrarlo.
- ¿Dónde está mi madre, Ninette? ¿Dónde está?

08 febrero, 2009

como un roble

QUERCUS (del latín Quercus, roble o encina, relacionado con el celta Kaërquez; pronúnciese cuercus) es un género de árboles de gran porte por lo general, aunque también se incluyen arbustos.
Miro por la ventana en esta fría tarde y la ventisca arrastra las hojas de las encinas. Desde este refugio en el que me escondo de los brazos de Nino, contemplo las copas de estos magníficos árboles de los que nace un fruto duro, fuerte, la bellota.
Resguardando mis sentimientos en la copa del roble, él no me encontrará. El árbol me protegerá de sus engaños, de sus cantos de sirena.
En otros tiempos, él había sido como un Quercus, noble, fuerte, de gran porte, pero un día... se convirtió en un arbusto, espinoso y esquivo.
Seguiré observando desde la ventana las hojas de aquel árbol que fue.
Nina

20 diciembre, 2008

Montpellier

Efectivamente, la ciudad de Ninette es MONTPELLIER. Sagazmente habéis logrado llegar hasta ella y así darle paso a Nino, que al reencontrarse con su prima abrirá el camino que le acercará a su madre.

Mil y mil gracias a tod@s l@s participantes y enhorabuena a tod@s aquell@s que habéis adivinado la ciudad.

Entre todas las respuestas ganadoras, hemos encontrado la premiada. Una mano bastante inocente ha escogido a ciegas uno de los papelillos doblados con el nombre de cada acertante. (pinchad en la foto para ampliar)

Y el premio es para... LUY. ¡Felicidades!

Aquí está tu premio: una de nuestras ilustraciones y un eninamorado en broche. Deseamos que te guste.


01 diciembre, 2008

En los 300

Recuerdo una de nuestras últimas tardes juntos. Por aquellos días, yo tenía ya la sospecha que Nino me pediría en matrimonio durante el baile de disfraces. Quise mantener mi intuición en silencio y esperaba impaciente que llegara el día.
Era un martes por la tarde. Yo no tenía función y él había pedido libre el día en la imprenta.
Me explicó que muy cerca de nuestra ciudad tenía un buen amigo enólogo que poseía una bodega y unas viñas de las que nacía un estupendo vino a punto de romper el mercado.
Tanino nos acogió en sus instalaciones con todo el cariño que desprendía hacia Nino. Eran amigos desde hacía mucho, eso se notoba. La bodega, LOS TRESCIENTOS, tenía un recogido espacio con un par de bancos de madera y una larga mesa en la que se celebraban comidas para visitantes. Tanino nos ofreció una copa de su vino joven recién fermentado y luego, un crianza con sabor a cereza y ciruela... y otra copa, y otra... Y Nino cada vez hablaba con más fluidez, con más alegría. Tanino sonreía y yo les observaba. Estaban tan cómodos, parecía que se conocían tanto... Entonces, una frase de Tanino cayó sobre la mesa como un plomo.
-... y te acuerdas de cuando a tu padre le nombraron embajador de...
A mí se me helaron las mejillas. ¿Pero no era Nino un joven sin familia, humilde y sin pedigrí?

Nina

11 noviembre, 2008

Por un pelo

Nino llega a la carpa del circo. Llama a las puertas de las caravanas y espera ver las piernas de la trapecista de sus sueños asomar pero por lo contrario, el director del circo, responde a su llamada. Le invita a pasar, le ofrecé un café y le mira con tristeza detrás de esas gafas rojas.
- Siento decirle que Nina nos dejó hace un tiempo. Vino a despedirse de mí, estuvo sentada en el mismo lugar que usted ocupa y con ojos llorosos me informó de que abandonaba el circo. Se fue sin rumbo fijo. No hemos sabido más de ella. Ni una carta, ni una postal, ni un telegrama... Nada. Algo había en su interior que no le daba paz. No sé más, lo siento.

Bombis y Borombis llegan a la carpa del circo. El director, da las últimas instrucciones a los domadores de fieras en el ensayo general del espectáculo que se va a estrenar esta noche. Si encuentran a Nina en el circo, quizás pueda decirles quién puede haberse llevado a Nino del hospital.
- Siento decirles que Nina nos dejó hace un tiempo. Vino a despedirse de mí, estuvo sentada en el mismo lugar que ustedes ocupan y...

Unos minutos separan ambas conversaciones.
¡Destino malvado! ¡Por poco!
¿Y ahora qué? ¿Ahora dónde?

01 noviembre, 2008

En recuperación

Despierto y la luz de la mañana rusa invade la habitación. Una manta peluda y cálida me mantiene en temperatura. Sigo sus arrugas y distingo a mis pies una silueta abrigada. Se trata de mi tía, es mi tía Ninotchka, hermana de mi padre y cuidadora de la casa familiar en San Petersburgo. Con las prisas del viaje en zepelín olvidé que ella residia en la ciudad. ¡Qué falta de tacto la mía! Que tenga que verme en estas circunstancias... La miro pero no acierto a pronunciar ni una sola palabra.
Ella, con su abrigo morado y sus plumas al cuello, sostiene en la mano un tazón de caldo. Se acerca a mí, posa su esbelto y maduro cuerpecito a mi lado. Cubre una cuchara con el líquido calentito, sopla sobre él para que no me queme la faringe y me lo acerca a la boca. Siento que soy un niño en pantalón corto que juega en el jardín de la mansión familiar con los primos franceses, con mi padre, con mi... Cierro los ojos y dejo que Ninotchka me alimente. Oigo su voz suave que me tranquiliza, que me cuenta que me mareé durante el viaje en el cacharro de tío Zepelinino, que me deshidraté y desnutrí sin darme cuenta, que la recuperación en el hospital fue corta y que aquí en su casa me han tratado como un rey y que ahora que voy tomando consciencia del tiempo quizás podría pasar unos días con ella, que me ha echado de menos, que estoy muy cambiado, que...
Sólo puedo sonreir. Quiero irme, me iré, tengo que encontrar a Nina. Lo siento tía Ninotchka. Sólo puedo sonreir. No me salen las palabras. Me escaparé esta noche cuando ella descanse en su alcoba. No alcancé a buscar a Nina en su circo... Seguro que estará allí. Esta vez la veré. Esta vez sí.

Nino

15 octubre, 2008

El orígen de la mentira

Casi un año después de haber tropezado una tarde de domingo, Nino y yo lucíamos una relación espléndida, salpicada de cortas excursiones a nuestro lugar secreto.
Todos los días disfrutábamos de un tiempo juntos antes de retirarnos a cenar.
Aunque sabía que él sentía por mí algo intenso, dudaba de sus planes de futuro conmigo. Yo no evitaba darle cuerda a mi romanticismo e imaginarme a su lado en una pequeña casita en el campo, con nuestros pequeños jugando al aire libre... Él, en cambio, nunca hablaba de lo venidero, nunca fantaseaba con una vida en común, ni tan solo parecía interesado en enseñarme la habitación alquilada en la que vivía.
Vagamente había querido explicarme que trabajaba en un periódico y que se encargaba de cargar de tinta los tarros de los redactores, entregar el correo y llevar paquetes de un lado a otro de la ciudad. Es cierto que sus dedos confesaban siempre una ligera huella negruzca que nunca logró manchar las caricias que me ofrecían.
Nino decía que su sueldo era escaso pero suficiente para la vida en soledad. No tenía familia apenas. Huérfano de padres, sólo un tío le carteaba, un tío inventor que vivía en Suiza.
Pasaban los días y poco a poco caí en la cuenta que Nino había mantenido un cerco de seguridad entorno a su intimidad: su casa, su familia, su trabajo... Me mosqueé, la verdad, y resuelta le exigí que mostrase su compromiso de alguna forma. Debí asustarle pues pocos días después me anunció la llegada de Zepelinino, su tío suizo, que pasaría unos días en Konstanz por asuntos de negocios y quería presentarme como su novia. ¡Por fin!
Nina

09 septiembre, 2008

El enfermero

Uno a uno, hemos recorrido los centros sanitarios de la ciudad. En todos hemos mostrado su fotografía demandando por él. La negativa se ha ido sucediendo hasta que hemos conseguido localizar su rastro en el Hospital Botkin.
Igor, un afanado enfermero, nos responde al vuelo, entre termómetro y medicamento.
- Sí, sí. Nino se llama. ¿Se trata del aviador que aterrizó recientemente en la plaza, verdad? El pobre, llegó aquí blanco como un papel, mareado como una sopa. Le ha costado un poco recuperarse, estaba deshidratado y algo desorientado. No paraba de repetir un nombre de mujer...
Al identificarlo, Igor nos ha cubierto de esperanza. ¡Hemos encontrado a Nino!
-Pero no, no, aquí no está. Le dimos el alta esta misma mañana, bastante recuperado, la verdad. Tenía otro color, un brillo en los ojos... ¡y es simpático el tipo! Pocas horas después de volver en sí quiso invitarme a un vodka en la cafetería del hospital. ¿Se lo pueden creer? Menudo bribón... Muy majo, si señor.
¿Cómo? O sea, que por fin logramos dar con él y vuelve a escapársenos en nuestras narices. ¿Se puede tener más mala suerte? Esta persecución empieza a minar nuestras fuerzas. ¿Dónde habrá ido ahora?
- Miren. Nino, aunque bastante restablecido, no ha podido salir por su propio pie del hospital. Sus constantes vitales y su estado nutricional es todavía demasiado pobre. Pero se ha presentado esta mañana una señora emplumada y de porte altivo que ha preguntado por él, filiándose como una pariente lejana con interés de llevarselo a su palacete para cuidarle y atenderle personalmente. Ninotchka creo que dijo que se llamaba... sí, Ninotchka... con un perfume afrutado, fuerte...

Nada, otra vez a indagar. Al menos tenemos un nombre. Sin embargo la ciudad es tan grande...

02 agosto, 2008

A Rusia en Zepelin

Estimado tío,
Después de tantos años vuelvo a estar aquí, en Laussane, en busca de aquel amor que nunca debí dejar marchar.
He sabido que vives en esta ciudad desde que finalizó la guerra y que sigues trabajando en tus inventos, y es con motivo de ambas cosas que me atrevo a escribir tras un periodo largo de silencio.
Tío, necesito tu Zepelin. En un par de días emprenderé un costoso viaje que me ha de llevar hasta tierras rusas: San Petersburgo, el último paradero conocido de mi Nina.
Recuerdo que hace años me ofreciste tu zepelin...
Espero tus noticias.
Un saludo afectuoso.
Tu sobrino,

Nino

06 julio, 2008

querido diario

Cada noche sueño con sus ojos y su pelo rizado que bambolea al ritmo de las piruetas que ejecuta a la perfección en lo alto de su trapecio. Sueño con paseos a su lado, con sus piernas esbeltas... pero no debo dejarme llevar por sentimentalismos.
Nina es una estrella del Circo de Konstanz y en estos momentos su posición social y su vinculación con los mayores exponentes de la vida cultural alemana nos resulta de gran interés.
Papá dice que es una oportunidad de oro para poder obtener diplomáticamente información oportuna que puede beneficiar a nuestro país y sus aliados antes de que estalle la guerra. Siento el peso de la responsabilidad política sobre mis gafas. Todavía no he podido finalizar la carrera y ya quieren que abandone Oxford.
Cada noche cierro los ojos deseando que aparezca su silueta envuelta en brillos y purpurina, que levante los brazos, que muestre su bella figura y sonría, me dedique un guiño cómplice antes de encaramarse como una enredadera en una cuerda.
No debe saber quién soy, no debe saber para quién trabajo, no debe saber la verdad... todo saldría mal y ella sufriría tanto... Seré aquel que ella espera, un divertido estudiante, trabajador y humilde, que la recoge noche tras noche para llevarla con su bicicleta a comer col verde con salchichas y una
Weizenbier en la Biergarten de la otra calle.

Nino

26 abril, 2008

¿Reencuentro?

Piazze delle Erbe, un domingo soleado.

Tantos años después reencontrarme con ella hace que me sienta joven y osado de nuevo. La última vez que la vi corría por la pista de baile de Konstanz para alejarse de mi inconsciencia. Su capa roja ladeada insinuaba su esbelta figura que se iba sin darse la vuelta, sin despedirse. Y me dejó, solo, con una lágrima que empapaba mi parche de pirata, en mitad del baile de disfraces. Desde entonces, nada, la Nada.
Vivir sin ella ha sido como estar inmerso en un tarro de tinta denso y negro, rodeado de paredes de cristal que me han dejado ver pasar la vida sin poder participar de su curso. Sin ella, el tiempo es un pesado compañero.

Deposité hará un par de días una nota en su buzón. Si mi olfato no me engaña, sigue en Pádova.
En unos minutos debería torcer esa esquina.... y reencontrarnos. Ojalá acuda a la cita...
Yo, tan nervioso, he dedicado toda la mañana a arreglarme, a presentarme hermoso y ufano, con mi corazón renovado, azul, blanco. Con un bolsillo leno de brillos rojos para mostrarle mi amor, con reflejos verdes... ¡Ah! ¡Es la hora!
Parece que una sombra aparece tras la esquina...
Nino

Broche de fieltro: 6 euros
Contacto: bombisyborombis@hotmail.com

15 marzo, 2008

La primera pista

Una llamada al taller:
- Buenas tardes. Llamaba porque vi su
"En busca y captura" hace un tiempo y no me atreví... pero ahora... Tengo cosas que contar sobre ese personajillo...
Nos quedamos atónitas con el auricular en la mano.
- Verán, yo trabajé durante largos años como taquillero en una pista de baile muy concurrida. Los domingos por la tarde, la clientela escaseaba y siempre las mismas parejas acudían para cerrar el fin de semana entre foxtrot y valses vieneses. Entre ellas una guapa trapecista de largas piernas que trabajaba en un circo estable acampado a dos calles del salón y que llegaba cogida del brazo de un tipo bien parecido y con aires interesantes. A ella la conocía bien. A él lo vi en diez o doce ocasiones, y juraría que se trata de él. Seguro que es Nino.
¡Arrea! Este señor conocía a Nina. Este señor podía ser el hilo del que tirar
para llegar a encontrar a nuestro amigo escapista. Ni Borombis ni yo podíamos contener nuestra alegría.
- Y díganos... ¿Les ha visto recientemente juntos? ¿Sabe dónde están?
- Lo siento, queridas. Hace años que cerró el salón de baile y... bien... la última vez que les vi, fue en una fiesta de disfraces. Algo pasó esa noche porque ella, vestida de Caperucita Roja, desapareció en mitad de la velada y él, vestido de PIRATA, se quedó sólo. Nunca más volví a ver a Nino.

Locas de curiosidad quisimos preguntarle dónde vivía, saber por dónde empezar a buscar pero entonces escuchamos como colgó el teléfono y nos quedamos sin respuesta.

23 febrero, 2008

eNinomorado

Acaricia mi ensueño el suave murmullo
de tu suspirar.
Como ríe la vida, si tus ojos negros me quieren mirar
.

La última vez que mi corazón latió así (sin contar cuando me fugué del taller pies-para-qué-os-quiero) tenía a mi eNinamorada a mi vera (a la verita mía) Sentía que el mundo era abarcable y que era capaz de conseguir todo lo que me propusiese. Quería ser una estrella del rock, un científico importante y descubrir un bronceador para ninos pálidos, un pirata tuerto y con gafas, un profesor de bachillerato sin alumnos, un guardabosques con camisa a cuadros, un chino con muchas tribulaciones en China, un coleccionista de sobres de azúcar, un ladrón de guante negro... Pero sólo que sus patitas rozaran mi tronco yo era feliz. Lo era todo. Hasta que empezó a sonar el bolero, el triste final del bolero. Ays! (suspiro)

El día que me quieras... Su nombre aún sonroja mis mejillas. Tan dulce... tan delicada su voz... Desde el azul del cielo... Tan jugosa y tierna sonrisa... Las estrellas celosas, nos mirarán pasar...


Broche de fieltro: 6 euros

Contacto: bombisyborombis@hotmail.com

NINOS

Y Ninos apareció en nuestro taller, revolviéndolo todo: el orden, los colores, las ideas, el tiempo.
Y no había hecho más que empezar...